Despertar y mantener el interés por una narrativa, facilitando el proceso de aprendizaje es un arte: el arte de contar historias.

         Jesús fue Maestro en ese arte. Las parábolas evangélicas (historias de fondo moral, envolviendo situaciones cotidianas) tocaban el corazón del pueblo, divulgando el mensaje de amor del Cristo.

         Las historias relacionadas abajo fueron retiradas, en su mayoría, del periódico Seara Espírita, de responsabilidad del Grupo Espírita Seara do Mestre, publicación mensual, actualmente con 50.000 ejemplares, y otras fueron creadas por evangelizadores para sus clases de evangelización.

         * "La infancia bien educada dará ensueño a una juventud bien estructurada.
         Naturalmente tal juventud producirá una sociedad de adultos donde las tónicas serán el trabajo, la honestidad, la fraternidad, la honradez y la fe robusta. No perdamos la preciosidad de la edad infantil. Si el niño es el futuro ya presente, invirtamos en él".


         Trecho extraído del texto El niño, retirado del sitio: www.momento.com.br

         Haz clic aquí para conocer el periódico Seara Espírita.

[Inicial]



Las historias abajo con asterisco (*) poseen dibujos para imprimir y colorear o actividades.


Aborto
En defensa de la VIDA

Adolescencia
¡Aproveche la vida!

Amor al próximo
¿Será que el lobo es malo?

Animales
* El chico perro

Bondad/Caridad/Colaboración
Caridad, el amor en accióna
* La bondad de Pita

Espiritismo
* La boda
La curiosidad de Mariana
La historia de Joice
Sueños

Honestidad
La mejor decisión
Los tres niños

Mundo espiritual
La Reencarnación de Teka

Naturaleza
* La naturaleza

Obediencia
* La lección de Doguito

Perdón
La patata

Preconcepto
* Zuzu, la abelhinha que no podía hacer miel





         










¿Será que el lobo es malo?



         Los cerditos Juca, Pipo y Lilo ya son cerditos mayores y resolvieron cada uno construir su propia casa, que sería la vivienda de su familia, en el futuro.

         Juca construyó una casa de paja y así que terminó fue a dormir, que es lo que más le gusta hacer. Y Juca quiere dormir mucho, ahora que no tiene su madre cerca para alertar sobre su pereza.

         Pipo es un poco más organizado y resolvió hacer una casa de madera y ramos de árboles, para soportar vientos y lluvias. Así que terminó su casa fue a descansar, pues estaba muy cansado.

         El cerdito Lilo trabajó por varias semanas para construir una casa fuerte, con un buen cimiento, paredes de ladrillos y ventanas y puertas con cerraduras, todo mucho más seguro. Su nueva casa es bonita y segura como su antiguo hogar y Lilo, cuando terminó de construirla invitó a su madre para le hacer una visita.

         Cerca de donde fueron a vivir Juca, Pipo y Lilo, vive un lobo, que ellos pensaban ser malo. Pero estaban engañados, pues el lobo ya estaba viejo, tendría orejas y nariz muy grandes y a pesar de la apariencia de malo era, en realidad, un buen lobo, quieto y sin muchos amigos.

         Todo iba muy bien, hasta que llegó la primavera, la más bella de las estaciones. ¿Cuál el problema? El problema es que Zoé, este es el nombre del lobo, es alérgico al polen de las flores. Él suele espirrar mucho, tosir sin parar, quedarse con los ojos rojos y tener rascaduras en la nariz y, a veces, rascar todo el cuerpo sin conseguir parar.

         A las primeras señales de la alergia, Zoé fue al médico, el Sr. Orestes, que le trataba hacía muchos años. En la vuelta para casa, pasó en la farmacia, que estaba llena, y compró la medicina.

         Espirró por todo el trayecto, su nariz estaba roja como un pimiento y su cuerpo le rascaba todo. Quien le observó por el camino creó que el lobo parecía muy distinto: parecía muy feo y bravo, principalmente cuando tosía y se rascaba sin parar.

         Llegando a casa, el lobo inmediatamente cogió un vaso de agua y la medicina para beber. Cogió la caja y luego percibió que le habían dado la medicina errada en la farmacia. La medicina de Zoé para alergia fue cambiada por otra parecida, además para el dolor de barriga.

         Entre espirros, tosidas y rascadas, el lobo resolvió pedir ayuda a los cerditos, sus nuevos vecinos, pues si tuviera que irse hasta la farmacia iba a quedarse peor, pues el camino era lleno de flores en esta época.

         Cuando llegó en la casa de Juca para preguntar si él le podría descambiar la medicina, Zoé golpeó la puerta y mientras esperaba el cerdito atender, sintió una enorme voluntad de espirrar y dio un enorme espirro, y más otro, y más otro., y otro, y otro... Cuando consiguió parar de espirrar vio que había derrumbado la frágil casita del cerdito.

         El lobo no consiguió ni siquiera pedir disculpas al cerdito, mucho menos explicar que necesitaba de ayuda, pues Juca huyó aterrorizado y se fue a esconder en la casa de su hermano Pipo.

         Como continuaba sintiéndose malo, tosiendo y espirrando, pero cierto de que tomaría más cuidado para no derrumbar la casa del próximo vecino, el lobo fue hasta la casa de Pipo.

         Zoé llegó cerca y llamó por el vecino. Como su voz estaba flaca, y él espirraba y tosía mucho, el lobo imaginó que nadie le había conseguido oír. Llegó más cerca y, antes que consiguiera golpear la puerta y pedir ayuda, empezó a toser mucho, pues le parecía que alguien le pasaba una pluma en la garganta. Tosió alto, muchas veces y muy fuerte, para ver si la pluma paraba de molestarle. Cuando consiguió parar, percibió que la casa de su vecino estaba demolida, y que los dos cerditos corrían de miedo de él.

         El lobo se quedo muy enfadado por lo ocurrido, pero decidió irse hasta la casa del cerdito Lilo, no sólo para que le ayudaran a descambiar la medicina, pero para pedir disculpas y avisar que así que mejorara de la alergia iba a ayudar a reconstruir las casas de los dos cerditos.

         Llegando en la casa de Lilo, golpeó la puerta y esperó. Mientras esperaba espirró un poco, rascó la nariz, que se quedó más roja aún. Como nadie atendió, golpeó nuevamente. Después de un tiempo, apareció en la ventana Lilo, que gritó:

         - Te marches, señor lobo. ¡Esta casa no va a conseguir derrumbar! ¡Estamos seguros acá, y no seremos su cena!

         El lobo explicó entonces que era solo un viejo lobo enfermo y que necesitaba de alguien que fuera hasta la farmacia descambiar su medicina de la alergia.

         - Por favor, no consigo parar de espirrar y toser. Mi nariz rasca mucho y mis ojos están rojos de tanto rascar. Necesito ayuda. Si yo tengo que ir hasta la farmacia, me quedo peor.

         Los cerditos quedaron desconfiados y no abrieron la puerta. El viejo lobo pidió más una vez, mientras tosía y espirraba:

         - Por favor, yo tengo alergia en la primavera, necesito de la medicina…

         Los cerditos observaran al lobo un rato y percibieron que él parecía furioso y espirraba sin parar.

         Lilo acordó a los hermanos que no debemos juzgar a los demás por la apariencia. Entonces ellos pensaron bien y resolvieron dejar el lobo entrar y oír mejor lo que él tenía para decir.

         El lobo agradeció y contó que tenía esa alergia en la primavera desde que era niño y que necesitaba ayuda, pues no podría quedarse sin la medicina.

         Los cerditos percibieron que el lobo no era malo como pensaban y, a pesar del aspecto distinto, parecía ser muy divertido.

         Pipo, entonces, fue rápidamente hasta la farmacia y trajo la medicina cierta para Zoé. Él lobo tomó el remedio y luego empezó a sentirse mejor. Él agradeció mucho la ayuda, pidió disculpas por el susto que dio en los cerditos y prometió ayudar a construir la casa de ellos. Todos se rieron mucho cuando él contó que su apodo cuando niño era ATCHIM, como el enanito de la Blanca Nieves.

         Lilo sirvió un vaso de zumo de frutas para todos y ellos se sentaron en la biblioteca, lejos de polen de las flores, para charlar, empezando allí una gran amistad.

         Los cerditos siempre cuentan esta historia a sus hijos para que ellos perciban que no debemos juzgar a nadie por su apariencia física, pues podemos engañarnos sobre la persona y dejar de conocer a un nuevo amigo. Además de eso, Juca y Pipo, aprendieron que cuando tenemos que hacer algo, es importante hacer con cariño y dedicación, como su madre siempre les enseñara, pues trabajos mal hechos pueden acabar como los de sus casillas, que tuvieron de ser reconstruidas, y ahora con menos pereza y más cuidado.


         Historia adaptada del clásico original “Los Tres Cerditos” del autor Joseph Jacobs.

[Haz clic aquí] ver y bajar el PowerPoint de la historia.

[Haz clic aquí] para ver los dibujos hechos por la Cleusa Lupatini, evangelizadora do Grupo Espírita Seara do Mestre

[Haz clic aquí] para ver los dibujos hechos por la Sherazade Gomes - Evangelizadora - Centro Espírita Francisco de Assis - Eunápolis/BA

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¡Aproveche la vida!

- LA PRIMERA PARTE ESTÁ EN NEGRITA -



         - ¡Cumpleaños feliz! ¡Aproveche la vida!

         Aquella última frase no salía de La cabeza de Bia: “¡Aproveche la vida!” La tía que le había aconsejado ya se había marchado, sin que la chica pudiera preguntar lo qué exactamente ella quería decir con eso.

         Bia estaba haciendo diez años, y ganó un ordenador. Luego estaba poniendo en práctica sus clases de Informática de la escuela, y hasta mandando y recibiendo e-mails.

         Fue en una tarde enfrente al ordenador que ella tuvo la idea de mandar para todos SUS contactos, La siguiente pregunta: “¿Qué es aprovechar la vida para usted?”


         Cuando las respuestas llegaron, ellas eran las más variadas:

         “¡Salir de vacaciones e ir a pescar!” – definió un tío a quien Bia le gustaba mucho. A la chica no le gustaba pescar, y no creyó que el concepto le sirviera.

         “¡Ir para la discoteca y beber mucho!” – respondió un primo mayor. Bia no podría ir a la discoteca, no tenía edad aún, y cuando fuera, creía que no iba a beber mucho, pues sus padres le habían enseñado que la bebida alcohólica no es una buena escoja, pues hace mal a la salud.

         “¡Quedar sin hacer nada, sólo descansando!” – decía uno de los e-mails recibidos. “Que cómico”. – pensó Bia. “A mí no me gusta quedar sin hacer nada, pues me quedo enfadada y mi madre reclama que yo le molesto, pidiendo algo para hacer”.

         “¡Viajar, conocer el mundo!” – fue la respuesta de la hermana mayor de Bia, que hacía facultad en la capital. Viajar es bueno, pensó Bia, pero no todo el tiempo, a final, quedarse en casa con los amigos y la familia también es bueno...

         “¡Tener mucho dinero para comprar todo que quiera!” – la respuesta de su mejor amiga sorprendió Bia. No obstante, muchas otras personas también asociaron la respuesta a cosas materiales como dinero, coche nuevo, posición social, viajes.


         Una de las respuestas, sin embargo, era distinta y decía:

         “Aprovechar la vida es estar con quien te gusta estar, haciendo lo que te gusta hacer”.

         A Bia le gustó este e-mail, pero le gustó aún más este otro:

         “El concepto de aprovechar la vida cambia de persona para persona, de acuerdo a los valores importantes para cada uno: familia, diversión, dinero, viajes, pudiendo ser cosas materiales o no. Como Espíritus inmortales que somos, estamos encarnados en la Tierra con el objetivo de aprender a amar, a perdonar, a convivir en familia, a hacer el bien a todos. ?Usted sabía que somos como pájaros? También tenemos dos asas: la asa de la sabiduría, que representa el conocimiento intelectual que debemos buscar a través del estudio y del trabajo; y la asa del amor, que es la práctica de la caridad, del perdón, de la paciencia, del respeto, de la comprensión, y de muchos otros valores eternos enseñados por Jesús”.

         El e-mail terminaba diciendo que cabía a Bia definir, ella misma, lo que es aprovechar la vida, sin olvidar que somos Espíritus creados por Dios de pasaje por la Tierra, con la misión de aprender el amor y evolucionar.

         Bia, después de pensar sobre el contenido, inspirada por su Espíritu Protector, guardó con cariño el e-mail, cierta de que él le había ayudado a entender lo qué su tía le había dicho en aquel cumple.

Claudia Schmidt

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La curiosidad de Mariana



         Mariana era chiquitita, pero conocía bien la rutina del Grupo Espírita donde su familia trabajaba. Ella iba a menudo a la Evangelización, a los sábados por la tarde, y en los miércoles, a veces, acompañaba a sus padres a los trabajos del Grupo.
         Ella ya conocía: Palestra Pública
                       Pase
                       Asistencia a las familias asistidas
                       Atendimiento Fraterno


         Cuando la Palestra Pública terminó, su madre fue trabajar en el pase y ella tuvo que esperar. Ella siempre cogía un libro prestado en la Biblioteca. Ella sabía muchas cosas. ¡Hasta sabía lo qué era una obra psicografada!.
         Sólo una cosa Mariana no conocía en el Centro (y ella estaba llena de curiosidad): era aquel tal de "Grupo Mediúnico o Reunión Mediúnica". Cuando terminaba la Palestra, varios adultos iban para un salón. Como la puerta no se quedaba abierta, Ella no tenía ni idea de lo qué ellos hacían…
         En aquella noche, ella resolvió espiar. Luego oyó, bien bajito, una voz que decía:
         - ¿Qué estás haciendo ahí, chica?
         Era Hélio, el rapaz de la Biblioteca. ¡Pero qué susto la chica llevó! Y los dos se rieron bajito, para no perturbar a nadie...
         Mariana explicó su curiosidad: quería saber qué era ese “Grupo Mediúnico”. Hélio le dijo que también tenía esa curiosidad... Él sabía qué era ser un médium y mediunidad, pero no sabía muy bien lo que hacían en esas reuniones…
         ¿Alguien sabe qué es un Médium?
         ¿Y Mediunidad?
         Ellos esperaron la reunión terminar y fueron sacar sus dudas con el “Señor Diomar”, el dirigente del Grupo Mediúnico. Con la mayor paciencia, él explicó:
         - Primero, hacemos una pequeña lectura para reflexión, después una oración, y, luego enseguida, con la ayuda de los médiums, los espíritus se comunican con nosotros: por escrito o por la voz, nosotros recibimos mensajes de ellos. Pero también hay los espíritus que están perdidos, que aún no se han acostumbrado con la vuelta a la vida espiritual: entonces nosotros hablamos con ellos, intentando ayudarles. Cerramos la reunión con una oración. Es eso lo que hacemos en una reunión mediúnica. Y enseñó una figura en una revista (enseñar una figura a los niños).
         Hélio y Mariana pensaron ser muy interesante el trabajo de las reuniones Mediúnicas: encarnados y desencarnados ayudando unos a otros.
         Y aprendieron que, al revés de quedaren imaginando muchas cosas, podrían tener preguntado antes.

Claudia Schmidt

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La Reencarnación de Teka



         Teka es una niña que, con ocho años de edad, sufrió un accidente de carro y desencarno. ¿Que pasa con quién desencarna? Muere el cuerpo físico y el Espíritu continua vivo y va al Mundo Espiritual.

         Cuando Teka llego al Plano Espiritual, ella fue recibida por Espíritus amigos, algunos inclusive que ella conocía, como la vecina Tiana y el marido de ella Paul, que habían desencarnado antes que ella.

         La niña también encontró al abuelo de Zezé, Doña Meri, y luego pregunto si continuaba haciendo caminatas, a lo que ella respondió que si. Al día siguiente, Teka pudo caminar con ella y conocer varios lugares diferentes de aquella Colonia Espiritual. ¿Que es una Colonia Espiritual? Es un local donde las personas viven, estudian, trabajan, en cuanto están en el Mundo de los Espíritus.

         En la Colonia Espiritual, Teka estudiaba, jugaba con otros niños (también Espíritus desencarnados), ayudaba en algunas actividades que su edad permitía, frecuentaba las clases de Evangelización Espírita, como ella hacia antes de su desencarnación, por ahora, con otra evangelizadora y otros amiguitos.

         Cierto día, Doña Meri llamo a Teka para una conversación: ella pregunto si le gustaría volver a vivir en el Planeta Tierra. La niña, muy contenta, respondió que si, pues adoraba jugar con Tiago, su hermano, y que sentía mucha falta de él y de sus papás. La abuela de Zezé le explico que cuando Teka volviese a la Tierra, ella reencarnaría bebecito y olvidaría quienes fueron sus padres y su hermano en la última reencarnación. Ella tendría otra familia, y viviría en otra ciudad, olvidándose temporalmente de todo lo que vivió como Teka. Doña Meri dijo también que, Teka es Espíritu y que va a tener un nuevo cuerpo, un cuerpo de bebe para continuar aprendiendo a ser una persona honesta, generosa, que perdona a los otros y hace la caridad. ¿Porque olvidamos las reencarnaciones anteriores? Para auxiliar nuestro conocimiento y para no quedarnos con vergüenza de los errores que ya cometimos y ni tener orgullo de lo que hacemos bien, pues eso podría entorpecer las nuevas lecciones que tenemos para aprender.

         Teka, se quedo un poco triste, pero comprendió que reencarnar era una excelente oportunidad, y comenzó a prepararse: no perdía una sola clase de Evangelización, pues allá ella aprendía sobre la importancia de la familia, de los amigos y también sobre reencarnación. ¿Porque necesitamos reencarnar? Reencarnamos para continuar evoluyendo, para aprender a amar, a perdonar, a ser generosos, a decir la verdad, a amar y respetar a la naturaleza, a los animales y a las personas.

         Así, pasado algún tiempo, Teka estaba lista para reencarnar. Ella conoció, a un amigo especial, que la acompañaría por toda la reencarnación. El iría a ayudarla en la reencarnación, inspirándole buenos pensamientos y sentimientos. ¿Alguien sabe quién es ese amigo? El Espíritu Protector, el Ángel de la Guarda. El siempre nos intuye para el bien y podemos pedir su ayuda a través de una oración.

         Después de algún tiempo, en la Tierra, Doña Marta se quedo sabiendo que estaba esperando un bebe. Rafaela, la hija de ella, se quedo también muy feliz, pues iba a tener un hermanito o una hermanita.

         El día esperado finalmente llego: nació un lindo niño que recibió el nombre de Ian. El era calvito y lloroncito, pero ya era muy amado por su familia. El papá de Ian cargo al niño en sus brazos así que él nació lo abrazo con mucho amor.

         Y fue así que Ian fue recibido en la Tierra, lugar donde él iba a vivir por muchos años, aprendiendo cosas importantes para su evolución espiritual. Un día él va a desencarnar nuevamente y retornara al Mundo Espiritual, llevando todas las actitudes y pensamientos de esta vida. Y cuando vuelva a ser Espíritu desencarnado, él va a recordar que ya había reencarnado como Teka.

Claudia Schmidt y Cleusa Lupatini

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Sueños*



         En aquella noche, Estela leyó algo tranquilo e hizo una oración antes de adormecer, pues ella sabe que para tener una buena noche de sueño es necesario prepararse para dormir.

         Como ocurre con todas las personas, cuando Estela adormece, su cuerpo físico reposa, pero ella, en espíritu, quedase despierta y puede alejarse del cuerpo, quedándose unida a él por un hilo, llamado cordón de plata.

         En aquella noche, estela adormeció y soñó… En el otro día, cuando despertó, ella tenía un recuerdo de un sueño coloreado, lindo. No era la primera vez que ella soñaba con el tío Inacio, que había desencarnado hace un año. Fue luego a contar a su hermana mayor:

         - Tío Inacio me dijo para que yo estudie, obedezca a mis padres, continúe a ir a las clases de evangelización y sólo hacer el bien.

         - ¡Qué bueno! – dijo Marília. Cosa de tío Inacio mismo. A él le gustaba dar consejos, ¿te acuerdas? Eso ocurrió porque nosotros podemos encontrar, en espíritu, las personas que amamos, desencarnadas o encarnadas, ¿sabes de eso no?

         - Sí, lo sé. Suelo soñar bastante – añadió Estela. Semana pasada soñé con una prueba de matemáticas que yo tenía que hacer el día siguiente.

         - !Ah! Pero ese es un sueño distinto. Esclareció la hermana. Cuando soñaste con la prueba, llevaste para el sueño las preocupaciones del día. Eses sueños son llamados sueños psicológicos. Con el tío Inacio tuviste un sueño espiritual, pues tú, en espíritu, vivió la situación. Podemos acordarnos de este tipo de sueño o solo guardar una sensación buena o mala, dependiendo de lo que ocurrió.

         - Yo ya he soñado que necesitaba mear, y salí buscando un baño en el sueño… - Estela contó a medio de risas.

         - Yo también ya he soñado con eso… Por bien que me desperté a tiempo… - las dos chicas se rieron mucho. Y también ya he soñado que estaba en el Polo Norte y me desperté con mucho frío. Ese tipo de sueño que tiene que ver con lo que sentimos en el cuerpo son llamados sueños fisiológicos.

         Estela se quedó muy contenta en saber que cuando dormimos, dependiendo de nuestro merecimiento y de los sentimientos que cultivamos, podemos encontrar personas, aprender, asistir clases, trabajar y hacer el bien en el Mundo Espiritual.

         Cuando la charla terminó, ella estaba llena de planos: iba a pedir a su espíritu protector que, si posible, le gustaría aprender mientras su cuerpo físico dormía, y también deseaba encontrar su prima Ana, pues le echaba de menos a su amiga.

         ¿Y tú, qué pretendes hacer esta noche, mientras tu cuerpo duerme?

         *Historia creada por evangelizadoras del segundo ciclo del Grupo Espírita Seara do Mestre (Santo Ângelo/RS) y utilizada en la clase “Sueños”.



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El chico perro



         Horacio es un chico de 10 años que ha ganado en su último cumpleaños un perrito llamado Cafuné.

         Otro día, algo distinto ocurrió: Horacio se despertó en la casita de Cafuné, pero no se acordaba de haber ido allá. Luego notó que la casita necesitaba de una buena limpieza, cosa que Cafuné no sabía hacer. El perro no estaba y tampoco había agua limpia para beber.

         Cuando el chico tentó salir de la casa, percibió que él, Horacio, era Cafuné. Se espantó y fue pedir ayuda a su madre. Doña Eunice mandó que el perro fuera jugar allá afuera.

         Confuso, el chico perro se fue acostarse a la sombra. Percibió entonces que él pensaba como un chico, pero las otras personas creían que él era Cafuné, su perro. Vio su cuerpo un poco extraño: necesitaba de un baño y, además de eso, habían algunas señales extrañas, parecidas con cicatrices. ¿Qué serían? Vino entonces a su mente el recuerdo de un día en que estaba jugando con Cafuné y su padre le pidió que parasen, pues estaba lastimando el animal. Debe tener dolido mucho. Como él había sido tan malo con su compañero de juguetes… Sería más cuidadoso en la próxima vez. ¿Tendría otra oportunidad?

         De repente, Horacio sintió una fuerte escocedura. ¡Pulgas! ¡Él estaba lleno de pulgas! Luego se acordó de que hace mucho tiempo no llevaba Cafuné al veterinario. Últimamente el chico tenía andado muy ocupado y se había olvidado de prestar los cuidados que un animalito de estimación merece, incluyendo juguetes, baño, agua fresca, comida, cariño y atención.

         Triste y preocupado, el chico oyó su madre gritar:

         - ¡Horacio! Al salir corriendo, El Chico perro tropezó en una piedra y se despertó en su cama, con Cafuné lamiendo sus piernas.

         Cerca de allí, el espíritu protector sonrió, con la certeza del deber cumplido, pues el chico había aprendido la lección.

Claudia Schmidt
Seara Espírita Junho/2005.

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La patata



         Augusta estaba muy aburrida porque Livia había perdido un DVD que llevó prestado. No obstante la chica ya hubiese pedido disculpas, Augusta no quería jugar con ella. Y aún dice que no perdonaba y que no quería más hablar del asunto.

         La madre de Augusta, Doña Luisa, no entendía como una amistad tan antigua y tan bonita podría acabar, de repente, y por un motivo cualquiera. Sugirió, entonces:

         - Vamos a hacer el siguiente: mientras usted estuvier lastimada con su amiga, usted va a llevar esta patata para todo el lado. Ella será su nueva amiga.

         Augusta aceptó, con la idea de que no precisaba perdonar Livia, pues pensaba que así daría una buena reprimenda en la chica. Pasó entonces a llevar la patata por la casa. Cuando fue ducharse, duchó la patata, le puso perfume y hasta dibujó una carita en su nueva amiga.

         El otro día, antes de ir a la escuela, su madre le preguntó:

         - ¿Vas a hablar hoy con su amiga Livia?

         - Ni pensar... – contestó Augusta.

         - Entonces lleva la patata para la escuela. – dice firmemente la madre.

         A Augusta no le pareció malo, pero en el medio de la mochila, nadie iba a percibir. Durante el intervalo, acordó que Livia era una amiga muy querida. Tuvo voluntad de disculparla, pero era orgullosa: creía que estaba cierta y que su amiga debería sufrir.

         En el día siguiente la madre argumentó que alimentar sentimientos malos perjudicaba solamente a quien sentía. Pero nada hacía Augusta cambiar de idea. Y, conforme el combinado, mientras no perdonase la amiga, llevaría la patata.

         - Para mí, está todo bien – murmuró la chica llena de pesar.

         - Todavía, en el tercer día, la patata empezó a tener un olor muy malo. Preguntaron lo qué había en la mochila. Augusta nada dice.

         - No puedo más! La patata está con un olor muy malo! – dice con aflicción al llegar a casa.

         - Pero fue usted quien escogió llevar el pesar – dice Doña Luisa.

         - ¿Y lo que tiene que ver la patata? – quiso luego saber.

         Entonces, calmamente, la madre explicó que la patata simbolizaba el pesar que ella sentía por la amiga. Y que los sentimientos malos no hacían mal a Livia, pero sí a la hija, que estaba emitiendo energías negativas, semejantes a la patata de la cual salía un olor desagradable.

         - Cuando solo decimos que perdonamos, pero no olvidamos lo qué nos ha lastimado es como guardar la patata en el armario… Quedamos con algo guardado que solo nos hará mal. ¿Ya has pensado después de un mes?

         - Ni quiero imaginar. Augusta finalmente comprendió que el pesar y el odio son sentimientos que perjudican solamente q quien los siente.

         Después de esta charla, Augusta habló con Livia y olvidó completamente lo que ocurrió.

         Aún hoy, cuando piensa en no perdonar o guardar pesar de alguien, se acuerda luego del olor malo de la patata que llevó, y tarta luego de perdonar la persona y olvidar el ocurrido.

Historia basada en mensaje sin autoría, recibida por Internet
Claudia Schmidt

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La lección de Doguito



         Doguito es un perrito negro con pecas blancas. Él vive con sus padres, Doña Pintada y Don Negro, en una casa con un bonito jardín.

         Doguito no es un perrito obediente. Siempre reclama para ayudar en las tareas de la casa y nunca quiere ducharse.

         Doña Pintada siempre le dice:

         - Usted tiene que ducharse mi hijo. ¡Si te quedas sucio va a enfermarse y llenarte de pulgas!

         Pero él no obedecía. Creía que sus padres no tenían razón, reclamaba y se escondía debajo de la cama.

         Un día Doguito resolvió huir. Pensó: “Si yo huyo no tendré que ducharme ni tampoco obedecer a nadie, nunca más”.

         Y huyó. Caminó mucho, encontró con unos perritos y jugó todo el día. Cuando anocheció sus nuevos amigos fueron para casa y Doguito se quedó solo, en un sitio distinto, sin tener para dónde ir. Quiso volver a casa, pero estaba perdido. Con hambre y frío, ladró mucho, reclamó, paro nadie le dio atención.

         El perrito pensó en su cama caliente, en el cariño de sus padres y se arrepintió de tener huido de casa. Se sentó en un banco de la acera y, con miedo, lloró bajito. Se acordó, entonces, de hacer una oración pidiendo a Dios que le ayudase a volver a casa.

         Poco tiempo después, oyó un ladro:

         - ¡Doguito! ¡Doguito!

          Eran sus padres, buscando por él. Doguito se quedó muy contento en verlos. Agradeció a Dios por la ayuda y les dio un fuerte abrazo. Prometió ser un hijo obediente y nunca más huir de casa.

Claudia Schmidt
Dibujos de Cleusa Lupatini – Evangelizadora – Grupo Espírita Seara do Mestre – Santo Ângelo/RS


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La boda



         ¿Por qué mi hermana no se va a casar en la iglesia, de velo y guirnalda, como Débora, Elisa y Patricia se casaron? - preguntó Leticia, muy seria, a su madre.

         Doña Ana recordó a su hija que la hermana y lo novio eran espíritas y que el Espiritismo no posee ceremonias de boda o rituales. Y dijo:

         - ¿Tú sabía que ni tú, ni tu hermana, habían sido bautizadas? Los espíritas no tienen rituales como el bautizo, la primera comunión, eucaristía o confirmación.

         - Con mucho amor, la madre explicó que, en cuanto las amigas de su hija tenían otras religiones, frecuentan la llamada “catequesis”, Letícia, porque es espírita, participa del Estudio de la Evangelización Infantil en el Grupo Espírita. y concluyó:

         - Los espíritas estudian Espiritismo también en los Grupos de Jóvenes y en los Grupos de Estudio, pues no hay un momento en el que uno se “Gradue” en Espiritismo. La Doctrina Espírita es para ser estudiada por toda la vida, para comprender mejor las enseñanzas de Jesús y seguir siempre en el camino del Bien.

         La niña comprendió, más todavía aun tenía una duda:

         - Pero, entonces, ¿mi hermana no se va a casar, sólo va a convivir junto a su novio?

         - Su hermana “Si” se va a casar, - explicó la madre. Será una boda civil, es decir, que no es religioso. No será en una iglesia, pero en presencia de un juez, que es alguien que casa las personas de acuerdo con las leyes que rigen la sociedad en que ellas viven.

         Leticia, comprendió que la boda de la hermana no tendría ceremonia en una iglesia y que la hermana iba a vestir un lindo vestido rosado. Y que lo importante en una boda es el amor y lo respeto que une a los novios. Doña Ana, sin embargo, no pudo dejar de sonreír, cuando la niña de diez años suspiró y dijo:

         - Esta bien... Yo tampoco voy a casarme vestida de blanco, voy a casarme vestida de espirita.

Claudia Schmidt

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La naturaleza



         - No, madre. No voy a mojar las plantas. ¡A mí no me gusta la naturaleza!

         - Pero, hija, la naturaleza no son sólo las plantas. La naturaleza fue creada por Dios y es un regalo. Ella incluye las plantas, los animales, las flores, el agua, el aire, la lluvia, el mar, el cielo, las nubes…

         - A mí no me interesa, madre. Por mí la naturaleza no necesitaba existir.

         La madre de Marcia silenció por algunos minutos.

         - ¿Y si ella no existiera para usted por un día?

         - Por mí todo bien, contestó la chica. Sería muy bueno.

         - Entonces está combinado. Mañana no habrá la naturaleza en su vida. ¿Qué tal?

         Marcia desconfió un poco de la propuesta de su madre, pero concordó. Ella pensó que sería bueno no tener que regar las plantas, barrer las hojas del patio o cortar el césped.

         En el día siguiente, cuando despertó, fue lavar el rostro y cepillar los dientes, pero no había agua. Fue poner su uniforme de la escuela, pero no encontró la camiseta. Llegando a la cocina, no encontró su café hecho. En la mesa sólo un billete:

         “La leche viene de la vaca. El azúcar tiene su origen en la caña de azúcar y el café es una planta también. El pan viene del trigo y las frutas tienen su origen en la naturaleza”.

         Marcia creyó ser bueno salir sin tomar café, pues estaba sin hambre mismo y la madre no insistiría para que ella comiera. Preguntó por la camiseta del uniforme, pero la madre le contestó que era de algodón, que era una planta y que, por lo tanto, no podría vestirla en aquel día. Extrañó a Vivi, su gata, que siempre le daba buenos días con un cariño especial, pero luego quedó sabiendo que ella estaba pasando el día en la vecina, pues los animales eran parte de la naturaleza.

         Cuando entró en el coche la chica se rio de la madre al decir para ir de ojos cerrados hasta la escuela, pero quedó sabiendo que era para no ver los árboles y las flores que dejaban el camino tan bonito en la primavera.

         En la escuela, cuando abrió su mochila no encontró a su cuaderno y sus lápices, pero sólo un billete:

         “El cuaderno y el lápiz vienen de los árboles”. Un beso. Su madre”.

         Aburrida, pidió una hoja y un lápiz prestado. En la hora del recreo, en lugar de su merienda había otro billete:

         “No pensé en nada para usted comer que no viniera de la naturaleza. Lo siento”.

         Al llegar a casa, sintió el olor del almuerzo y fue hablar con su madre.


         En este momento de la historia el evangelizador puede cuestionar los evangelizandos: ¿Qué ustedes creen que ella ha hecho? ¿Qué ustedes harían?


         Ella estaba con hambre y arrepentida de la tontería que dijo en el día anterior. Mientras ella hablaba con su madre, admitiendo que no podía vivir sin la naturaleza Vivi, la gata, vino a darle los bienvenidos.

         La madre abrazó cariñosamente la hija y le pidió que hiciera una oración antes del almuerzo, como era de costumbre de la familia. En aquel día, Marcia pidió perdón a Dios y agradeció al Creador por Él tener creado la naturaleza, pues percibió que ella era un regalo de Dios a los seres humanos, y que sin ella no sería posible vivir en el planeta.

Claudia Schmidt

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La historia de Joice



         Joice es una chica de 12 años, estudiosa, calma y amiga de todos.

         Todavía, ayer ella ha tenido un día difícil en el colegio. Ella estaba hablando, un rato, con un compañero y la maestra llamó su atención. Joice se quedó con vergüenza y aburrida, pues era una maestra de quién le gustaba mucho y Joice sabía que su actitud no estaba correcta.

         Por la noche, cuando sus padres le convidaron para ir a la palestra de Divaldo Franco, ella no quiso ir. Además, empezó a gritar, con una voz gruesa, que no quería que sus padres fueran. Ni parecía Joice. Ella gritaba y pedía para que ellos se quedaran en casa con ella.

         Delante de la actitud de la chica, los padres hablaron con ella tranquilamente, le dijeron que le amaban mucho y que debían hacer una oración juntos.

         A Joice no le interesaba la oración, pero sus padres fueron firmes y empezaron a hacer una oración. Ella, luego fue tranquilizándose y acabó durmiendo más temprano en aquella noche. Su padre fue asistir la palestra y su madre se quedó en casa con ella.

         En el día siguiente, Joice les dijo que no se acordaba mucho de lo que había ocurrido en la noche pasada. Contó, también, que, a veces, tenía ganas de pelear sin motivos, como si alguien, en el fondo de su cabeza, le sugiriese algo.

         La madre oyó atentamente, y las dos quedaron para ir al Centro Espírita en la misma noche, charlar con alguien que pudiera ayudarlas.

         En el Centro Espírita fueron atendidas por una señora simpática, que oyó la historia de Joice y de cómo la chica se sentía.

         Ella explicó que todos somos influenciados por nuestros hermanos desencarnados que se unen a nosotros por intereses comunes. Y continuó:

         - A veces, es como si oyéramos una voz diciendo: ¡Haga eso! ¡No haga aquello! Los espíritus pueden intentar influenciarnos para que hagamos cosas buenas o malas. Pero depende de cada uno oír los consejos o no.

         La señora dijo también, que siempre tenemos un espíritu amigo, nuestro ángel protector, que nos da buenos consejos. Pero, para sentirle, a través de la intuición, hay que tener ganas de andar por el camino bueno. Y que una oración siempre ayuda para que él se acerque más de nosotros.

         Madre e hija aprendieron muchas cosas en aquella noche. Ellas quedaron para leer algunos libros sobre influencias espirituales, realizar el Evangelio en el Hogar en familia y siempre que tuvieran malos pensamientos harían una oración, pidiendo ayuda al espíritu protector.

         Preguntar: ¿Ustedes creen que Joice dejó de sufrir las influencias de los hermanos desencarnados?

         Joice, como todos nosotros, siente las influencias espirituales, pero con más conocimiento y aplicando la máxima: vigiad y orad, ella consiguió recibir mejor las influencias positivas, que llevan al camino de bien.

Claudia Schmidt

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Los tres niños



         João, Pedro y José entraron en un supermercado. João hurtó dos barrotes de chocolate y Pedro también. José no cogió nada sin pagar, y con el poco cambio que tenía consiguió comprar una barra de chocolate. Usted sabe lo que paso con los tres niños?


         João – João continuó creyendo que no hacía mal robar sólo uno o dos barrotes de chocolate. Pero rápido él pasó a robar otras cosas, cosas mayores y más caras. João nunca fue preso, por ello él creía que no tenía importancia cometer algunos robos, contando que nadie lo descubriese.

         João creció y consiguió un empleo. Luego estaba robando del patrón. Tuvo que cambiar de empleo y de ciudad para que no descubran que él robaba.

         João tenía muchos bienes materiales, pero no tenía la consciencia tranquila. Él tenía insomnio, gastritis, vivía nervioso y con miedo que alguien fuese a descubrir que él robaba. Él era muy infeliz, y muchas veces percibió que sus hijos tenían vergüenza del padre, pues sabían que João no era un buen ejemplo.

         Muy joven todavía, João tuvo un ataque del corazón y desencarnó.

         Llegó al Mundo Espiritual perturbado y muy apegado a la casa, al coche y a todas las cosas materiales que quedaron en el mundo terreno. Allá encontró sólo la compañía de otros ladrones como él; sufrió mucho, tuvo soledad y miedo. Tiempo después, se arrepintió de la vida deshonesta que llevó.

         La familia de João oraba por él y Dios, en su infinita bondad, dio otra oportunidad João (el evangelizador podrá preguntar como Dios nos concede una nueva oportunidad cuando estamos desencarnados): él reencarnó. En su nueva vida, João, que ahora tiene otro cuerpo físico y otro nombre, será muchas veces tentado a ser deshonesto. Y así será hasta que él aprenda a respetar a los otros y sus bienes, adquiriendo la virtud eterna que es la honestidad.


         Pedro - Cuando llegó a casa - su padre percibió que el chico estaba nervioso y fue a conversar con él. Rápido, el padre descubrió lo que había ocurrido. Conversó mucho con Pedro, habló sobre la importancia de ser honesto, siempre, en todas las situaciones. Habló también que aunque nadie esté mirando, robar es una actitud errada y nuestra consciencia sabe de eso. El padre de Pedro, hizo ir al niño, hasta el supermercado, pedir disculpas al gerente y prometer que él nunca más haría eso. También tuvo que devolver la barra de chocolate que restaba y pagar con la mensualidad la barra que ya había comido. El niño nunca más olvidó las palabras del padre y de como su padre tuvo vergüenza de la actitud de él y también de como él se sintió mal por haber hecho algo deshonesto.

         El tiempo pasó, y Pedro nunca más robó. Él también aprendió que mentir es una forma de deshonestidad consigo y con los otros y pasó a cultivar solamente la verdad.

         Pedro terminó sus estudios, entró a la universidad, tuvo un empleo muy bueno, se casó y tuvo hijos. Pedro, durante su vida, tuvo otras oportunidades de ser deshonesto, de robar al patrón, pero nunca más tuvo esa actitud. Cuando él pensaba en ser deshonesto recordaba de la situación que pasó, de las palabras de su padre. Y se acordaba de sus hijos, pues quería ser un buen ejemplo para ellos.

         Cuando Pedro desencarnó, él pudo observar que su esfuerzo en ser honesto valió la pena. Analizando su vida, él percibió que tomó la decisión correcta, porque llevó una vida basada en la honestidad. Él había adquirido la virtud de la honestidad, que es una virtud eterna, que él va a llevar para las próximas reencarnaciones.


         José - Cuando José descubrió lo que sus amigos habían hecho, intentó alertarlos de que era errado robar y que la actitud de ellos tendría consecuencias negativas. Pero los otros dos niños no dieron atención José y lo llamaron miedoso y cobarde. Como el niño estaba seguro de que robar era errado y de que jamás haría eso, dejó a los chicos hablando solos.

         José creció, terminó la facultad, consiguió un empleo. Conoció una joven, llamada Miriam, de quien se enamoró. Se casó, tuvo hijos. Su esposa también era honesta y trabajadora. El hogar de ellos tenía mucho amor y sinceridad. En aquella casa no entraba la mentira, ni la deshonestidad y José podía, todas las noches, poner la cabeza en la almohada y sentir la consciencia tranquila, pues sabía que estaba haciendo lo mejor, siguiendo las enseñanzas de Jesús.

         José y Miriam tenían dificultades, inclusive financieras, pero con amor, sinceridad y honestidad tenían más facilidad para resolver los problemas. José pasó para sus hijos un óptimo ejemplo de como ser un hombre de bien. Los hijos de José y Miriam aprendieron preciosas lecciones y pasaron las mismas lecciones para sus hijos, los nietos de José. Y así todos habían ayudado a construir un mundo mejor.

         Cuando José desencarnó, él fue recibido en el Mundo Espiritual por muchos amigos, que se alegraron al reencontrar a José. José también reencarnó para continuar su progreso espiritual, con la certeza que se había esforzado bastante en la encarnación anterior.

Claudia Schmidt

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Zuzu, la abelhinha que no podía hacer miel



         Zuzu era una abejita igual a todas que ustedes conocen. Bien, igual, igual, no. Desde pequeñita ella quedó sabiendo que era un poco diferente de las otras: no podría fabricar miel como sus compañeras.

         Al principio, para ella eso no tenía mucha importancia. Pero, con el tiempo, viendo como sus padres quedaron tristes, pues soñaban con la hijita estudiando, graduándose de la Universidad de la Miel, trabajando, progresando, como las otras abejas de la colmena, comenzó a quedar entristecida, afligida, porque percibió que no alcanzaría las expectativas de los padres. Ellos la llevaron a los mejores expertos de la colmena, pero todos fueron unánimes: Zuzu jamás sería igual las otras...

         Zuzu vivía cabizbaja, solitaria, era motivo de burlas y bromas pesadas por parte de las otras abejas de su edad.

         Cierto día, muy aburrida, resolvió volar para muy lejos. Sin darse cuenta, se aproximó a otra colmena, desconocida. Y rápido percibió que allí era diferente de donde ella vivía: en la entrada, algunas abejas guardianes también poseían dificultades: algunas no tenían un ala, otras eran invidentes...

         A medida que fue penetrando en esa nueva colonia, notaba que en todos los sectores las abejas consideradas “deficientes”, trabajaban y eran eficientes en sus funciones. Conoció algunas que, como ella, no podían producir miel. Todas estaban activas y contentos: controlaban el stock de miel, la calidad del producto, y hasta mandaban la producción. Eso la dejó mucho feliz: ella también podría ser útil!

         Conversando, sus nuevas amigas le contaron que allí todas eran respetadas y trabajaban de acuerdo con sus capacidades.

         Exultante, Zuzu volvió para su casa repleta de novedades. En el inicio, todos creyeron que aquello era una tontería, un sueño, fruto de la imaginación. Con perseverancia fue, poco a poco, introduciendo nuevas ideas en su colmena. Consiguió llevar una comisión de ministros a otra colmena para que ellos viesen que su ideal era posible.

         Así, lentamente, en su comunidad, fue siendo eliminado el prejuicio a las abejas portadoras de cuidados especiales. Zuzu, como se sabe, llegó al importante cargo de jefe de la producción de miel de todo el reino, por su inteligencia, por la sus habilidades, llevando consigo muchas de sus hermanas.

         Sus padres, ahora venturosos, entendieron que la felicidad de Zuzu no está en hacer como los otros, pero en hacer como le es posible y de la mejor manera, evitando comparaciones.

Luis Roberto Scholl
Seara Espírita n º 66 - mayo de 2004

Dibujos de Cristina Chaves - Sociedad Espirita Casa del Camino - Barrio Jardín de las Palmeras - Porto Alegre - RS.


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Caridad, el amor en acción



         Alguien ya oyó hablar de un árbol que, además de dar frutos, daba comida: frijol, arroz, carne, ensalada? Pues sí, ese árbol existió y era un árbol muy especial, porque fue el inicio de una linda historia:

         Érase una vez Doña María, una señora muy bondadosa. Delante de su casa había un lindo árbol. Doña María, que era espírita, se preocupaba con las personas que pasaban hambre cerca de su casa. Ella, entonces, encontró una manera de ayudar; todos los días ella colgaba en el árbol delante su casa una bolsa. Dentro de la bolsa, cuidadosamente arreglados, en cajitas de leche previamente limpias, ella ponía comida: arroz, frijol, pan, carne y lo que más tuviese para el almuerzo en su casa.

         Con el tiempo, Doña María percibió que la bolsa de comida desaparecía en el instante que era puesto en el bello árbol delante su casa. Curiosa, un día se quedó espiando y vio que un niño, con más o menos seis años de edad, usando una ropa rasgada, esperaba por la comida y se sentaba a la sombra del árbol para saborearla.

         Tito comía con gusto la comida de Doña María, pues en su casa, muchas veces, no había que comer. Él vivía con la madre, viuda y tres hermanos mayores.

         Doña María resolvió, entonces, acercarse al niño, a fin de auxiliarlo. Comenzó la conversación, le prometió un día después un pastel de chocolate y, así, poco a poco, ellos fueron conociéndose mejor.

         Rápido los dos estaban almorzando juntos y Doña María era detallista en la comida, para que el niño creciese fuerte y saludable. Cuando la madre de Tito enfermó y no pudo trabajar, Doña María preparó más comida, para que también hubiese almuerzo para los otros hermanos y la madre de Tito.

         En los años que se siguieron, Doña María incentivó Tito a estudiar, le dio a él material escolar, y acompañó sus progresos escolares.

         La familia de Tito también fue encaminada para recibir auxilio en el Centro Espírita que Doña María frecuentaba, recibiendo ropas, alimento, orientación profesional y espiritual. Doña María se volvió amiga de la madre de Tito, Doña Ruth, que pasó a trabajar en la casa de Doña María, auxiliando en las tareas del hogar.

         Las dos amigas frecuentaban juntas el grupo de estudios en el Centro Espírita y Tito frecuentaba, con alegría, las clases de evangelización espírita. El niño crecía en edad y en saber: era un alumno dedicado y siempre mostraba, orgulloso, el boletín de la escuela para Doña María, que se quedaba contenta en percibir que el niño estudiaba bastante y era un alumno ejemplar. El tiempo pasó, la amistad de los dos se fortaleció y rápido Tito era un adolescente.

         Algunos años después, cuando Tito consiguió su primer empleo, Doña María fue la primera en saber que él iba a trabajar en la fábrica cerca de su casa. Fue así también cuando él comenzó a trabajar en el Centro Espírita, para alegría de Doña María.

         Mientras Doña María se volvía una viejecita muy simpática, Tito se transformaba en un adulto, y, cada vez más, en un hombre responsable, caritativo, un verdadero hombre de bien.

         Cuando Doña María enfermó, Tito y la novia cuidaron de ella durante mucho tiempo. Y fueron ellos que escucharon las últimas palabras que Doña María pronunció en esta encarnación:

         - Qué bien que ustedes están conmigo, hoy. Es verdad, el bien que se hace siempre retorna para nosotros.

Claudia Schmidt

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“¿Cuál es el primero de todos los derechos naturales del hombre?

El de vivir.”


El Libro de los Espíritus, Allan Kardec – Pregunta nº 880



         Preserve la vida. Diga no al aborto! Era eso que decía el pequeño cartel en el pasillo de la escuela. Anita paró para mirar los lindos bebés que ilustraban la campaña. Rodrigo, que conversaba con ella, paró también.

         - No comprendo por qué una madre mata a un bebé que crece en su barriga – pensó alto.

         - Algunas personas creen que mientras el bebé no nace no existe vida – respondió Rodrigo.

         - Que absurdo! Ellas no saben que el Espíritu inmortal está ligado al cuerpo desde que el espermatozoide encuentra el óvulo?

         Anita habló en tono más alto y rápido… otros adolescentes se pararon para oír.

         - Las mujeres tienen derechos sobre su propio cuerpo! – interrumpió una niña que pasaba por allí.

         - Pero el bebé es una vida diferente de la vida de la madre! Matar a un bebé es asesinato! Y no importa la edad de él! – era Rafaela, envolviendose en la conversación.

         Fue cuando toco el timbre, y los adolescentes se dirigieron para el aula. Mientras caminaban y conversaban, más alumnos se interesaron por el asunto.

         - Pero y si la madre no tuviese dinero para criar el bebé? Si la madre fuera alguien de nuestra edad, con 15 o 16 años? - preguntó alguien.

         - Debería haber tomado cuidado para no quedar embarazada. Aun así, matar a un ser que no puede defenderse no es la solución. Ya pensó si nuestras madres hubiese decidido que no deberíamos nacer?

         Después de que Rodrigo habló, hubo algunos segundos de silencio hasta que Rafaela continúo:

         - Ahora quieren legalizar el aborto... Algunos políticos quieren autorizar asesinatos, en vez de esclarecer sobre métodos anticonceptivos y crear condiciones para que los niños puedan nacer en familias donde los padres tengan empleo y condiciones de mantenerse.

         Percibiendo el interés del grupo, la profesora entró en la conversación:

         - Ustedes conocen la historia del fotógrafo que registró una operación que acontecía dentro del útero de la madre y que salvó un bebé de sólo 21 semanas de gestación? Él fotografió el momento en que el bebé agarro uno de los dedos del médico! El bebé estaba vivo y quería continuar viviendo!

         Como los adolescentes no conocían la fotografia usada en muchas campañas contra el aborto, la profesora prometió traer en la próxima clase.

         - Y si alguien ya cometió aborto, que hacer? – era Anita, todavía sin entender los motivos que llevan alguien a matar a un bebé.

         La pregunta generó varias respuestas: donar cariño y cosas materiales a los niños necesitados, trabajar en campañas contra el aborto, realizar un trabajo voluntario y adoptar niños huérfanos. Alguien también recordó que en el lugar de quedarse culpando, la persona debería hacer el bien al prójimo.

         Como el grupo continuaba curioso sobre el asunto, la profesora incentivó a los alumnos que apunten las preguntas y formulen frases para ser comentadas. Ellos investigaron, entrevistaron autoridades, científicos, religiosos y promovieron en las escuelas del municipio una importante campaña contra la legalización del aborto, que incluyó hasta un teatro. Todos participaron, así, a favor a la lucha por la preservación de la vida.

Claudia Schmidt

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La mejor decisión



         Augusto tenía un lindo gatito marrón, llamado Tom. Ellos eran compañeros de juego, y el gato seguía el chico por todos los lugares. Tom, todavía, a veces, era un poco desastrado. Él ya había roto la planta preferida de Doña Eulália, dejando caer un jarro de galletas de arriba de la mesa, además de tener estropeado el periódico varias veces.

         Una tarde, todavía, Augusto fue hasta la habitación de su madre buscar algunos hisopos en algún de los cajones. Busca aquí, busca allí, el chico sacó para afuera todo lo que había en el cajón, cuando de repente:

         - Crashhhh!

         El chico dejó caer un vidrio de perfume. Cuando el vidrio se cayó en el suelo se ha roto en mil pedazos, haciendo ruido y derrumbando todo el contenido en el suelo. Doña Eulalia que estaba en la cocina, oyó el ruido y fue a ver lo que era.

         - ¡Mi perfume! – dijo ella. ¡Qué desastre! ¿Cómo fue que ocurrió eso, Augusto?

         - Fue el Tom, dijo el chico, apuntando para el gato, que había se alejado un poco, debido al ruido.

         - ¡Pero qué desastrado ese gato! – murmuró la madre. No es la primera vez que él destruye algo en la casa.

         Augusto permaneció callado, mientras la madre continuaba.

         - Hoy Tom v a dormir en el garaje. ¡No quiero más ese gato durmiendo dentro de casa! A partir de ahora, el Tom va a quedarse allá afuera, para que no deje caer nada más.

         Augusto no contó la verdad, sólo llevó al gato para el garaje. Pobre gatito. Sin entender nada de lo que había ocurrido, iba a pasar la noche solo en el garaje. Más tarde, cuando Doña Eulália sirvió la cena, Augusto no quiso comer. Echaba de menos la compañía del gato, y se acordó que en aquella noche no podrían jugar juntos en la alfombra del salón.

         Cuando se fue acostar, su madre vino hacer una oración con el chico y también percibió la alfombra vacía donde Tom dormía, cerca de la cama de Augusto. Cuando terminaron la oración, Augusto, arrepentido, dijo de repente:

         - No fue el Tom que ha roto su perfume mamá. !Fui yo! Yo he batido sin querer y el vidrio se cayó en el suelo. ¡Discúlpame!

         La madre abrazó al hijo y le acordó que decir la verdad es siempre la mejor decisión. Enseguida los dos fueron al garaje traer Tom, que se quedó muy contento en poder dormir en su alfombra, al lado de Augusto.

Claudia Schmidt

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La bondad de Pita



         Pita es súper genial. Ella vive entre las hierbas y es siempre muy buena y gentil con todos sus vecinos bichos.

         Un día, ella paseaba cerca de unas piedras cuando vio un patín roto y una hormiguita llorosa. La hormiguita Guida estaba aprendiendo a manejar el patín, cayo, se lastimo la pierna y destruyó parte del hormiguero. Pita, entonces, curó la pierna de la hormiga, y la llevo a su casa hasta que el hormiguero fuese arreglado por los vecinos. Fue una brillante idea la de Pita, pues la hormiga sano muy rápido y ellas pasaron muchos momentos agradables en compañía una de la otra. (Colocar una parte de la centopéia en el pizarrón)

         Una tarde, ella pasaba cerca del río cuando oyó algo extraño: era Filó, la tortuga, que estaba llorando bajito. Pita quiso saber el motivo para poder ayudar. La tortuga le contó que había perdido su sombrero durante el vientito de la noche anterior. Su sombrero la protegía del frío y sin el podría resfriarse. Pita resolvió el problema: le presto un sombrero hasta que Filó encontrase el suyo. La tortuga quedó muy agradecida y prometió devolver sombrero de Pita así que encontrase el de ella. (Colocar una parte de la centopéia en el pizarrón)

         En un lindo día de sol, en cuanto Pita caminaba tranquilamente por la hierba, vio a Vivi, una gatita nerviosa, un poco asustada. Ella había perdido a su hermanita Duda, en cuanto las dos iban a visitar a una prima. Pita, inmediatamente, llamo a todos los bichos de las proximidades para ayudar a encontrar a Duda. Con la ayuda de todos, la gatita fue encontrada y las dos hermanitas siguieron juntas, jugando muy alegres. (Colocar una parte de la centopéia en el pizarrón)

         En una noche Pita estaba admirando la luna llena, cuando oyó a Chiquiño, un cachorrito que era su vecino, lamentarse bajito. El había perdido su hueso preferido. Pita pensó un poco, y luego agarro su linterna para ayudar en la búsqueda. Iluminando el camino por donde Chiquiño había pasado, encontraron el hueso perdido en medio de las flores. El cachorrito se puso muy feliz y agradecido por la ayuda de la vecina. (Colocar una parte de la centopéia en el pizarrón)

         Otro día, cuando se dirigía a la biblioteca del mato, Pita oyó gritos. Prestó un poco mas de atención y percibió que los gritos venían del medio de unas lianas que estaban en el suelo. Miró más de cerca y vio que el Sr. Caracol se había quedado preso en medio de las lianas. Pita, gentilmente, jalo de aquí y de allí, así el Sr. Caracol estaba libre nuevamente. El agradeció mucho y siguió, lentamente, para encontrarse con su amigo Alaba-Dios. (Colocar una parte de la centopéia en el pizarrón)

         Pita escogió dos libros prestados en la biblioteca, y volvía tranquilamente para casa, cuando percibió al grillo Zairo gritando por socorro: el estaba jugando fingiendo saltar a un pozo de agua y no percibió que uno de los lados del pozo era muy profundo. Zairo había caído en el lado profundo del agua y no sabia nadar. Pita rápidamente boto una cuerda y jaló al amigo fuera del agua, salvando al grillo de morir ahogado. Después de haber recuperado, el le dio un enorme abrazo de agradecimiento a Pita. (Colocar una parte de la centopéia en el pizarrón)

         Un sábado, cuando Pita iba al aula de Evangelización Espírita, percibió al Sapo Pedro muy triste, sentado a la vereda del lago. Pita entonces se sentó por algunos minutos para conversar con su amigo. Descubrió que el estaba triste porque su hermana se había casado y se había ido a vivir a un río muy distante. Pedro extrañaba mucho a su hermana. Pita oyó a su amigo, explico que el amor y la amistad de los dos continuaba igual, y que extrañarla y sentir su falta era muy normal, pero que el debería esforzarse para alegrarse y hacer nuevos amigos. Quedando de acuerdo también que en la semana siguiente Pita iría con Pedro a visitar a la hermana-sapa, dejando al sapo con una sonrisa en el rostro verde. (Colocar una parte de la centopéia en el pizarrón)

         Todos los bichos del mato, mismo aquellos que a un no conocía Pita, ya sabían de su bondad y gentileza para con todos los bichos. En el aniversario de ella, los amigos de Pita resolvieron a crear una música y cantaron para ella. Pita quedo muy feliz con la sorpresa y dijo que Jesús le enseño a ayudar a los otros y que ella se sentía muy alegre siempre que podía hacer lo que Jesús le había enseñado.

Cleusa Lupatini

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